A cambio de esta financiación por parte de la Serie A, el Parma estará obligado a enfrentarse al Atalanta y al Sassuolo. Sin embargo no está tan claro que el Parma tenga las instalaciones preparadas para ello. Está al borde de sufrir un corte en el suministro eléctrico por impagos y la seguridad en el interior del Estadio no está a día de hoy totalmente confirmada.
El culebrón del Parma sigue sin aclararse, mientras la Guardia de Finanza italiana está investigando la sede del club en busca de posibles delitos fiscales. El ex presidente Tommaso Ghirardi y el ex director deportivo Pietro Leonardi podrían terminar acusados de provocar una bancarrota fraudulenta.
El simbólico intento de solución que Ghirardi instigó mediante la venta del club por tan sólo un euro a Giampietro Manetti, no ha dado resultado satisfactorio alguno. Manetti se comprometió a responder con capital suficiente como para hacer reflotar al Parma, pero el dinero nunca llegó.
Los problemas económicos del Parma, las protestas de los seguidores e incluso el desplante de algunos jugadores como Antonio Cassano que acusan el impago de sus sueldos desde Julio, ha provocado que el club informara públicamente que no podía celebrar los dos últimos encuentros de la Liga.
Sin embargo, este intento por parte de la Serie A de que los partidos se celebren parecen tan sólo el alargamiento de la agonía del Parma. Se encuentra actualmente al final de la tabla de clasificación y no parece tener posibilidades de salvarse. La duda queda en si la temporada que viene tendrá capital suficiente para seguir jugando en alguna Serie.
